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¿Qué pasaría si el Coronavirus nunca hubiera existido?

El mundo ha sufrido cambios en los últimos meses del 2020. Un año que prometía ser igual o mejor que cualquiera de la década anterior, tiene su final en hilos de intriga e incertidumbre. Si el Covid-19 nunca se hubiese desarrollado, la humanidad no hubiese cambiado ni aprendido tanto como hoy.

Cuesta recordar cómo era la vida antes de la pandemia, sin restricciones, sin límites, sin responsabilidades sociales, si estadísticas salubres diarias… sin muertes. Ahora resulta incómodo pensar cuántas veces se convivió con tantas personas en un mismo lugar, así sea en una fiesta, un bar, una iglesia, actividades tan masivas como un concierto de su banda favorita o algo tan sutil como una cena en pareja. Cuántas veces el contacto físico fue tan cercano y al mismo tiempo tan irrelevante. Es difícil recordar cómo se siente abrazar a un ser querido porque son vulnerables a una enfermedad fulminante, extrañamos a nuestros abuelos, tíos, padres, hermanos, se extraña vivir.

Como lo mencioné anteriormente, hay una clave en todo esto, es ese punto de quiebre que determina a nivel social un antes y un después de esta enfermedad. Anterior a la pandemia, vivíamos sin responsabilidad social, no nos importaba cómo estaba el vecino, cómo vivía el pulpero o la condición de salud del empresario que vive a dos casas de la nuestra. Éramos una sociedad egoísta, que minimizaba a los más longevos y pobres y con orgullo alababa a las altas jerarquías y élites sociales. Aún era prioridad de nosotros cumplir con nuestros deseos y anhelos sin necesidad de ver al lado o mirar hacia atrás, cada lucha se convertía en competencia, era más importante quién ganaba más, quién vendía más, quién tenía más, quién era más, cada logro importante era personal, individual… era solo para mí.

Las redes sociales, ¿Se ha puesto usted a pensar cómo ha cambiado el contenido en internet a raíz de la pandemia?, ¿No? Le cuento, antes de toda esta coyuntura, en las historias de Instagram y en las fotos de Facebook predominaban los viajes, se observaban paisajes hermosos gracias a fotos que tomaban personas alrededor del mundo, había libertad, había expedición y disfrute. De la misma forma y con el mismo ímpetu aparecían las fiestas, reuniones, días laborales exitosos, cada quien viviendo su mejor vida y su mejor momento. Existía el contacto, la diversión, la exploración, se vivía con intensidad la vida que hoy nos está cambiando. Playas, bosques, montañas, parques, museos, avenidas, puentes, carreteras, teníamos una relación de días contados con lugares que hoy tienen sus puertas cerradas, lugares los cuales dejaron de brillar hace meses, lugares que transmitían paz mental y espiritual, asimismo conocimiento y sensaciones, lugares que mueven sentimientos y anécdotas, hoy no son más que simples infraestructuras y extensiones de tierra vacías y muertas.

La tasa de desempleo más alta de la historia costarricense la estamos viviendo hoy, se disparó 12 puntos lo que equivale a un 24% en lo que va del año. ¿Sabe usted cuántas familias se están muriendo de hambre en este momento? No solamente en Costa Rica, sino en el mundo ¿Cómo cree que se vive la pandemia en países tan pobres y sobrepoblados como la India? Son escalofriantes las condiciones en las que miles de personas luchan por sobrevivir al virus. No son dos ni tres, son millones, son países enteros buscando una luz de esperanza entre tanto caos.

Las enfermedades mentales están apareciendo, la ansiedad de quienes no encuentran soluciones, acompañada de la depresión de aquellos que sienten que no pueden más con la crisis económica y están pasando por múltiples necesidades, son los ejemplares de que la pandemia no solo está matando a los infectados, no solo están en peligro los que están internados en una Unidad de Cuidados Intensivos… no. Todos de alguna u otra forma estamos enfermos de tanto, estamos contagiados de dudas y miedo ante lo que se aproxima. Tenemos que no haya un mejor mañana y el Covid-19 nos consuma por completo.

Pero mire usted, no todo es malo, la naturaleza es sabia y la humanidad dependiente de ella. Las catástrofes como la Primera y Segunda Guerra Mundial no han contribuido al cambio climático con tal índice que lo ha hecho el Covid-19. Con solo meses, eso fue lo que hizo falta, eso fue lo que duró la humanidad para dejar de contaminar con tanto plástico y basura todos los mares alrededor del mundo. Hizo falta un mes para que miles de automóviles en todo el planeta dejaran de emanar humo a la capa de Ozono y su agujero redujera. Bastaron escasos días para que animales que se creían en peligro de extinción aparecieran en países como India, España, Rusia, Brasil y México, así como también en lugares como nuestro país Costa Rica, caminan los venados por tierras guanacastecas sin temor, porque no hay carros, no hay personas, no hay asesinos ni cazadores porque están en cuarentena.

La economía a nivel mundial ha caído, la producción está detenida en muchos países del planeta y miles de personas están desesperadas… pero así contrario a ellos, también han surgido los emprendimientos. Es de admirar, el valor que familias completas han demostrado tener ante momentos tan difíciles. Cada don o habilidad es una puerta de entrada para lograr obtener ingresos económicos, si es bueno o buena en la cocina explote todo su potencial vendiendo su especialidad, también si es bueno lavando carros ofrezca sus servicios a domicilio o mejor aún, si cree que sus conocimientos profesionales puede aprovecharlos impartiendo clases virtuales, no lo dude y hágalo. Aproveche todos los medios que tenga para salir delante de esta pandemia. Muchísimas personas en Costa Rica han demostrado ser luchadoras y han encontrado la forma de salir a flote durante la pandemia.

Anteriormente hablé de las redes sociales y de lo que ya no se ve, pero, ¿Qué se ve ahora? Conciencia Social. Cada día en redes sociales se ve un emprendimiento nuevo, aquel de la señora que vende helados, ya tiene su cuenta en Facebook y por ahí los promociona, el vecino verdulero se adaptó al cambio y ahora hace sus entregas mediante un servicio exprés.

Ya no hay videos de fiestas todos  los fines de semana, ahora hay juegos de mesa los sábados por la noche, hay cenas creativas donde todos participan, hay noche de películas entre la burbuja social los domingos. Hoy sí nos importa cómo está el vecino, cómo vive el pulpero y sí nos importa el estado de salud del empresario que vive a dos casas de la nuestra, porque aprendimos a valorar el sentido de la vida, porque tenemos miedo de que mueran, de que se contagien y no los volvamos a ver nunca más.

Hoy estamos pendientes de cuántos casos nuevos hay, estamos pendientes de las normas dictadas por los grandes del gobierno. Hoy, gracias al Covid-19 tenemos conocimiento de lo que está pasando a nuestro alrededor y concientizamos, ya no somos egoístas ni pensamos solo en nosotros, hoy cuidamos a nuestros abuelos y familiares con factores de riesgo, hoy trabajamos y seguimos las medidas para que los números de contagiados bajen día con día.

El Coronavirus llegó para cambiarnos, llegó a enseñarnos que la humanidad y el planeta son responsabilidad de todos. ¿Qué pasaría si el Coronavirus nunca hubiese existido? Cuestione usted si sería un mejor o peor ser humano.  

Melissa Ramírez.

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