Juan Carlos González González, un joven de 29 años de edad y oriundo de Grecia, cuenta su historia sobre el antes y después que tuvo en su vida por causa de un aparatoso accidente de tránsito ocurrido el día 4 de enero del 2016 al ser las 12:25 a.m. en la provincia de Puntarenas, el cual dejó a una joven de 22 años fallecida y a él juntos con dos pasajeros más con múltiples lesiones en su cuerpo.
El joven griego a raíz de la colisión, obtuvo un diagnóstico que cambió su vida por completo. Tras ser atendido en el hospital Monseñor Sanabria, descubrió que las posibilidades de volver a caminar estaban totalmente descartadas. Cuatro costillas fracturadas, C3, T4, T12 más ocho centímetros de corte en la médula espinal produjeron en Juan Carlos el inicio de una amarga travesía.
A pesar de la condición que presentaba, decide llenarse de fuerza, fe y coraje para ponerse en manos de quien él dice es “el médico por excelencia”.

¿Cómo era su vida antes del accidente?
Como cualquier joven, diay mejenguero, malo para jugar futbol, jugué de todo lo que usted se podrá imaginar. Pero hacía actividad física por así decirlo. Puedo decir que era como cualquier joven, un chiquillo que vacilaba, que reía, lloraba. Me gustaba mucho bailar. Pero sí puedo decir que después de… me cambió totalmente.
¿Qué sintió en el momento exacto del accidente? ¿Qué recuerda de ese momento?
Lo único que yo recuerdo fue que hayamos un vehículo, nos fuimos en un hueco y yo le hice bullying a Dany (chofer del automóvil). Después de ahí, yo perdí conocimiento 5 minutos después.
¿Considera que el accidente fue una imprudencia?
Nosotros no veníamos borrachos, Dany se había tomado dos cervezas, salió en la alcoholemia pero en el examen de sangre no.
Entonces, ¿Usted cree que el accidente fue la consecuencia de una mentira?
Yo siempre he conocido de Dios y a hablar la verdad y la verdad es solo una. La muchacha que murió, tenía 22 años y ella mintió a los papás. Ella me dijo “JuanCa vamos ya, yo ya me tengo que ir porque le mentí a mis papás y tengo que llegar a la 1:00 a.m a la casa”. Las cosas hay que hablarlas como son.
Si me voy meramente por el plano mío que es espiritual, sí. Es un propósito de Dios que Dios mandó.
¿Cómo tomó el diagnostico otorgado? Tras conocer que no podría volver a caminar.
Me enojé con Dios. Cuando a usted le pasa algo bueno es culpa de Dios, cuando a usted le pasa algo malo, también es culpa de Dios. Yo decía, ¿Por qué Dios a mí me está castigando? Si yo soy un joven bueno, sano, yo no ando haciendo nada malo. No quería vivir, aparte de que los dolores eran muy fuertes. Ya mi vida no tenía sentido.
¿En qué momento entró Dios a su vida?
Antes del accidente lo conocí en una Jornada de Vida Cristiana, ahí fue mi primera vez, tenía 18 años. La gente cree que un encuentro con Dios solo es en una eucaristía, una iglesia. En mi caso, muchas veces me encontré con él en un hospital, en un acto del perdón, en un abrazo… en muchas cosas. Después del accidente, fue cuando entré al Centro Nacional de Rehabilitación, tras los diagnósticos que me daban, que yo no iba a volver a caminar. Un día yo pensé que Dios no me quería hacer sufrir. Si yo no camino, que sea su voluntad no la de un médico. Al quinto día, comencé a orinar solito y a mover el dedito gordo del pie. Yo dije “esto es meramente Dios”.
¿De qué manera lo apoya su familia? ¿Cómo toman la noticia?
A mami cuando la llamaron le dijeron que yo había tenido un accidente. “En el accidente hay un fallecido y no sabemos si es su hijo” le dijeron. Dice mami que ella colgó y se puso a orar. “Si es mi hijo deme fuerzas para soportar lo que viene y si no es mi hijo, yo lo acepto como esté pero también deme fuerzas”. A los cinco minutos la llamaron y le dijeron que yo no estaba muerto, pero que iba en condición roja y todo quebrado para el hospital. Después del accidente, ellos para mí han sido todo, ellos son mi pilar más importante.
¿Cómo fue la experiencia de compartir su testimonio en diferentes medios de comunicación?
Hubo un medio que se encargó de hablar muchas cosas feas, que nosotros íbamos drogados, que íbamos borrachos, que la muchacha que murió era novia mía y que nos íbamos a casar. Dany se encargó de llamarlos y decirles que los íbamos a denunciar. Pero después de eso di, yo que soy un patas vueltas y a todo el mundo le hablo, yo sentí bonito. Yo no quiero que la gente me vea a mí, sino que entiendan que donde la medicina no puede llegar, Dios sí puede llegar. Que la gente por medio de esto diga “voy a creer”, “voy a tener fe”.
¿Cuál fue la sensación al poder volver a caminar?
¡Uff!… no se imagina. No cuando caminé, sino cuando pude mover el dedito gordo del pie… fue una bomba de mocos que no le puedo explicar. No hay plata que lo compre, no hay palabras que lo puedan expresar. Dios es demasiado bueno conmigo.
Tras su experiencia, ¿Cuál consejo le daría a la población para lograr evitar y superar un caso similar?
Periodista: Melissa Ramírez.
One reply on “«CONSECUENCIA DE UNA MENTIRA»”
Excelente entrevista!
Bendiciones para los 2
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